sábado, 6 de enero de 2018

DE PASEO POR LAS HURDES


Diciembre/enero   2017/2018
(si clickais encima de las fotos se amplían solas)

   Como no solo de moto vive el hombre,  nos apetecía disfrutar de la naturaleza en su estado mas puro y caminarla y vivirla y sentirla y oirla. 
Decidimos hacer este viaje en coche. 
Caminar por la montaña con el traje "de romano" de la moto no es lo mas adecuado. 
El viaje de ida,  un caluroso y monótono viaje por autovía. 
Por fin llegamos a la que sería nuestra casa durante los próximos días. 


Después de acomodarnos,  tocaba calentar la casa. 


Esa magia y misterio que tiene el fuego. 
Mirándolo fijamente parece que te de la respuesta a todas tus preguntas. 
Nos recogimos pronto que mañana esperaba un día intenso. 

Amanece un día frío y con algo de niebla. 
Después de un abundante desayuno y prepararnos la comida del picnic ponemos rumbo al primer destino. 
El meandro del Melero. 


Mientras íbamos por la pista nos seguía un coche de la guardia civil y coincidimos en el destino. 
Nos estuvieron explicando que es la cola del embalse de Gabriel y Galán.  
Impresionante. 
Después de disfrutar del entorno y las vistas nos dirigimos al próximo destino. 
Aunque no pertenece a las Hurdes es colindante y visita obligada. 
La Alberca.
Empezaba a lloviznar. 


Nos dejábamos llevar por la historia de sus calles. 


Por su entorno. 
También nos dejamos llevar por los placeres carnales y compramos productos de la tierra: un Hornazo y una caja de Perrunillas. 
Estas últimas casi no llegan a la cabaña. 
Cada vez empezaba a llover mas y a hacer mas frío,  decidimos acabar la visita y volver a la cabaña a refugiarnos de los caprichos del tiempo. 
De camino al coche encontramos esta curiosa tienda. 


Seguimos ruta y al poco nos encontramos con este sendero perfectamente acondicionado. 


El clima seguía caprichoso y no invitaba a descubrir donde terminaba este sendero. 
Decidimos dejarlo para el día siguiente que los pronósticos parecían mas favorables. 
Después de la cena un paseo para disfrutar de la luna casi llena. 


De la oscuridad de la noche. 


Amanece un nuevo día también acompañado de la niebla. 
Cogemos abundantes energias en el desayuno,  gracias en parte al Hornazo que compramos ayer,  para afrontar el frío de la mañana y otro día intenso que nos espera. 
Parada para la foto. 
Esos paisajes que nos brinda la niebla. 


Nos dirigimos a La Peña de Francia,  el pico mas alto de la sierra de Francia. 
Donde también hay un santuario. 
Paramos a repostar y el gasolinero nos comenta que nos abriguemos bien,  allí arriba hará frío. 
Cuanta razón tenía.
Frío, viento y niebla. 





Empezábamos a no sentir las manos y decidimos seguir ruta. 
Próxima parada un bar donde tomar algo caliente para recuperar el calor perdido. 
Al bajar de la cima parecía que el día se iba arreglando y decidimos hacer el sendero que descubrimos ayer por casualidad.
Una maravilla de lugar. 


Un fácil y entretenido paseo con explicaciones de la fáuna y flora del lugar. 


Con su merendero. 


Este es uno de los lugares a los que nos lleva el sendero. 

Santuario de San José,   en el valle de las Batuecas. 


El sendero seguía el curso del río hacia unas pinturas rupestres,  pero la lluvia del día anterior lo habían convertido en un barrizal y decidimos no hacerlo. 
No es época adecuada para un resbalón y un baño de impresión en el río. 
Seguimos ruta al siguiente destino, el pueblo de Las Mestas,  cuna del famoso Ciripolen. 


Ya que estábamos allí decidimos tomar algo caliente y probar el Ciripolen. 
Y conocimos a Don Cirilo y a su hija,  muy amables,  con los que tuvimos una pequeña conversación. 
De paso paseamos por el pequeño pueblo e hicimos algunas tomas. 
Curioso juego de transparencias y reflejos. 


Aún quedaban unas horas de luz y siguiendo los consejos de la hija de Don Cirilo,  no dirigimos al bonito pueblo de 
Miranda del Castañar. 


Visitamos la tienda museo. 



Un lugar que bien merece una visita. 


Seguimos paseando por sus tranquilas y bonitas calles. 
Vista por un lado. 


Vista por el otro lado. 



Una foto que me hizo gracia. 


La noche nos invitaba a disfrutarla. 


Decidimos recogernos e irnos a la cabaña. 

Amanece un nuevo día. 
Hoy haríamos otro sendero que nos llevaría al Chorro la Meancera. 
Como iba siendo habitual un copioso desayuno (aún quedaba hornazo,  de perrunillas ninguna) y la comida de picnic. 
Empezamos ruta,  sin prisas,  parando donde apetece y disfrutando del entorno. 
Encontramos esta fuente y aprovechamos para llenar las cantimploras. 



Haciendo alguna parada para disfrutar,  lo que nos dejaba la niebla, del paisaje.


Llegamos al pueblo de El Gasco donde comienza el sendero. 


Al principio es un tranquilo paseo. 




En el tramo final la subida se vuelve mas pronunciada,  pero con las paradas adecuadas,  es llevadera. 
Llegamos a la recompensa del camino,  el salto de agua. 


Con la caminata nos entró hambre y decidimos hacer el picnic en este envidiable entorno junto al río. 
La ensalada de pasta,  aderezada con el queso que compramos en el pueblo de La Alberca,  estaba buenísima. 


En el camino de bajada nos cruzamos con un hurdano de la zona y nos comenta que la mejor época para ver el chorro es por semana santa, es cuando mas agua lleva. 

Seguimos ruta y ponemos rumbo al embalse Gabriel y Galán. 


El embalse esta bastante necesitado de agua,  esperemos que esta sequía acabe pronto. 
Ponemos rumbo a la cabaña,  a descansar que mañana espera otro día intenso. 

Amanece un nuevo día. 
Decidimos ir a pasarlo a la ciudad de Plasencia. 


Una tranquila y bonita ciudad. 
Nos perdemos por su casco histórico. 



Visitamos el belén municipal,  lleno de detalles. 



Luego fuimos a la plaza mayor a reponer fuerzas y disfrutar del día soleado y caluroso que teníamos. 
Acabamos en manga corta. 
Mientras escuchábamos las campanadas en las horas exactas. 


Por la tarde fuimos a pasear al "parque de los patos" como lo llaman los habitantes de la ciudad según nos contaron en la oficina de turismo. 
Nos sorprendió la cantidad de pavos reales que hay. 



Un tranquilo y agradable día en Plasencia. 
Ponemos rumbo a la cabaña y a descansar. 

Amanece un nuevo día. 
Hoy íbamos a hacer la senda del Chorrituero,  otro salto de agua. 
El sendero empieza en el pueblo de Ovejuela. 


Un tranquilo y espectacular paseo. 



Hay alguna pequeña subida pronunciada,  pero con el viejo truco de parar a hacer una foto,  enseguida recuperamos el aliento. 


Llegamos el espectacular salto con una piscina a sus pies. 



Aqui salen otros visitantes del lugar,  perfecto para hacerse una idea de la altura real del salto. 


Retomamos el camino de vuelta. 
En un bar del pueblo paramos a descansar y tomar algo fresco,  el día era caluroso. 
La señora del bar nos cuenta que el agua emana de la cima de la montaña "como si un caballo hubiera dado una coz en el suelo",  palabras textuales. 
Es la hora de comer y aprovechamos un merendero que hay en las afueras del pueblo. 


Aqui también pararon a comer las personas que salen en la última foto del salto,  casualidades. 
Aun quedan horas de luz y decidimos visitar un pueblo marcado al azar en el mapa. 
Robledillo de Gata. 


Al llegar nos quedamos sorpendidos al ver que está declarado conjunto histórico artístico. 
Se conserva como eran los originarios pueblos hurdanos. 
La diosa fortuna nos ha hecho un buen regalo de despedida. 
Empezamos a disfrutar con la visita al pueblo. 
La pasarela de la izquierda es "una de las calles" del pueblo. 




El campanario,  que por la zona suele estar separado de la iglesia. 
En este caso está en el edificio del ayuntamiento. 



Parecía como si te transportases al pasado. 



En este bar paramos a descansar y tomar algo. 
Enseguida entablamos conversación. 


Tocaba volver a la cabaña. 
Encender la última chimenea y despedirnos de nuestro amigo,  un gato que venía a cenar cada noche con nosotros. 


Las Hurdes una zona para descubrir y disfrutar. 
Con muchas carreteras muy moteras,  la próxima vez iré con la moto. 
Nos vemos en la próxima. 

Nota: todas las fotos están hechas con el móvil.